Marisco fresco: cómo reconocerlo

El marisco cocido de forma incorrecta puede contener virus y bacterias dañinas. Los bivalvos como almejas y ostras son filtradores, lo que significa que el agua (limpia o contaminada) pasa a través de ellos. Los moluscos ingieren las toxinas de las algas, que pueden acumular en su cuerpo y llegar a niveles peligrosos para los seres humanos. Para evitarlo, deben adoptarse ciertas medidas de manipulación e higiene:

  1. Deben tener un buen olor y un aspecto brillante.
  2. En la compra de moluscos vivos, deben primar los que tienen las cáscaras lisas y brillantes. Las conchas de las almejas, berberechos, mejillones y ostras deben estar cerradas de forma hermética. Si no están cerradas, significa que el animal ya no está vivo,  los moluscos se comercializan vivos. Si están un poco abiertas pero al tocarlas se cierran, todavía están vivos y se pueden consumir.
  3. El líquido que en ocasiones se desprende de las conchas tiene que ser claro, abundante y con olor a mar.
  4. El color de los mejillones no siempre refleja la calidad, sino que indica si estos son hembras o machos.
  5. El marisco se debe consumir lo más fresco posible, mejor el mismo día de la compra. Mientras no se cocina, debe conservarse en la nevera.

 

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