La empanada gallega

En el pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago hay una representación del infierno donde aparece un condenado por el pecado de gula. ¿Adivináis que come? ¡Pues una sabrosa empanada! No podía ser otra cosa porque esta elaboración de apariencia simple, a base de masa, relleno y sofrito, es toda una institución en Galicia desde hace siglos.

Se tiene constancia de la existencia de empanadas en Galicia desde la época de los godos en el siglo VII donde se decretan normas para su elaboración. La empanada era una comida perfecta para viajantes, por ser una preparación ya tapada y permitiendo evitar el contacto del interior con el polvo de los caminos.

Las hay de muchos tipos: desde las típicas de bonito, de carne, de pollo o de bacalao hasta las de mariscos como zamburiñas, vieiras, berberechos o pulpo.

Uno de los secretos para lograr una rica empanada gallega, está en prestar atención a la masa. Se puede elegir entre diferentes tipos de masa; aunque la tradicional se elabora con harina, aceite de oliva, levadura y sal, existen otras que tienen como base la masa hojaldrada. El relleno de la empanada se acompaña de un rico sofrito de cebolla, y en algunos casos también se añade pimiento verde y rojo.

 

 

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